Me encantan los libros de la colección Cuentos para Sentir de Begoña Ibarrola, gracias a la Bibiloteca de Sant Joan hemos podido conocer alguno de ellos: El ladrón de estrellas, Crisol y su estrella y Venga Elisa date prisa. Todos nos encantaron, pero Venga Elisa date prisa, como profesora de yoga, ha sido un gran descubrimiento.

Hoy en día se pueden leer miles de artículos que hablan sobre el mindfulness, hay libros nuevos con técnicas para aplicar mindfulness con los niños cada mes. Y me encanta cuando de repente, sin tanto marketing, sin tanto slogan, me encuentro un cuento para niños que explica el mindfulness de una manera sencilla. Venga Elisa date prisa, es un tesoro y será un cuento que llevaré conmigo a muchas clases de yoga.

Me gusta, porque es muy fácil identificarse con Elisa y su madre. El eterno conflicto de casa, las prisas y la distracción. Yo voy siempre con prisa, y ellas para ponerse un zapato, ya no digo 2, podrían pasarse media mañana. Pero y si en una simple acción como ponerse los zapatos, les enseñáramos a prestar atención a lo q están haciendo: preguntarles cuantos dedos de la mano utilizan para ponerse el zapato, o que zapato ha sido más fácil ponerse… De eso va el cuento, y de eso va el mindfulness.

Cuando terminé de leer el cuento enseguida pensé, vamos hacer un reto mindfulness en casa, elegir una actividad de nuestra rutina familiar, como cuando nos lavamos los dientes por ejemplo, y hacerla de la forma más presente y consciente. Tengo una teoría personal que comprobar: a los que más les va a costar seguir el reto, será a los adultos. Para los niños, no es tan difícil. A medida que crecemos vamos perdiendo control de nuestra mente y conexión con nuestro cuerpo, pero en ellos esta conexión aún está ahí. Si nunca les llega el mensaje de aprender a estar presentes, de atención plena, de mindfulness, entonces de adultos serán como nosotros, y tendrán que hacer grandes esfuerzos para conquistar unos minutos de presencia! A la mente hay que entrenarla. Voy a probarlo en casa, voy a profundizar un poco más en las técnicas de mindfulness, y os lo contaré.

Ya no me quiero alargar más porque les quiero dejar un fragmento del cuento que lo explica todo!!!

(…) “A ver, ¿por qué crees que haces todo tan lentamente?

– Creo que soy un poco despistada.

– Yo creo que no estás “presente”. Me explicaré mejor – dijo el mago -: eres despistada porque te pones a pensar en mil cosas cuando estás haciendo algo y, entonces, se te pasa el tiempo sin darte cuenta.

– Si – contestó Elisa -, creo que es eso. Cuando me estoy vistiendo pienso en lo que vamos a hacer en clase, y cuando dibujo en clase me acuerdo de un sueño que tuve por la noche o de una película que he visto… Sí, creo que es eso, pero ¿qué puedo hacer?

– Estar “presente” – contestó el mago -. Estar con tu atención puesta solo en lo que haces: si te estás vistiendo, atiende solo al tu ropa; si estás dibujando, estate atenta solo al dibujo, y si estás comiendo, date cuenta de lo que comes. ¡Solo eso!

Elisa comprendió lo que le decía el mago, pero le pareció muy difícil hacerlo.

– No creas que es muy difícil, solo tienes que practicar y cada día te resultará más fácil y, además, no volverás a oír la frase que tanto te molesta. ¿No crees que vale la pena intentarlo?